Una nueva forma de leer «El origen de las especies»



«La traducción de la obra cumbre de Charles Darwin supuso para mí una gran responsabilidad profesional e histórica. Las dificultades que plantea el texto radican en la terminología especializada (que es muchísima), la estructura sintáctica de un inglés decimonónico y darwiniano o la exposición de unas ideas tan novedosas en su tiempo que, por entonces, apenas existía un léxico adecuado para nombrarlas ni en la lengua inglesa ni en la nuestra. Desde luego, no fueron pocos ni pequeños los escollos que acabo de mencionar, pero sí los esperables».

Dulcinea Otero-Piñeiro

Te propongo un ejercicio muy sencillo que tan solo consiste en responder a un par de preguntas. ¿Recuerdas haber leído alguna vez un clásico que te gustara especialmente? Digamos que te viene a la cabeza algún libro de Víctor Hugo, Charlotte Brontë, Fiódor Dostoyevski o quizás Italo Calvino. La siguiente pregunta quizás sea un poco más retorcida. ¿Recuerdas quién fue el traductor de ese clásico que te gustó tanto? Aquí es donde la gran mayoría pondrá cara de póquer, levantará la ceja o hará cualquier otro gesto que indica desconcierto, estupefacción o como mínimo sorpresa. Todo ello para disimular, aunque solo sea por un momento, que has ignorado por completo a esa persona que te ha narrado con sus propias palabras aquella gran historia. Algunos dicen que esa es la mejor prueba de que ha sido una buena traducción, pero lo que muchas veces olvidamos es que si el traductor hubiera sido otro, habrías escuchado una versión diferente que quizás no reflejaba igual de bien a la original o no te hubiera emocionado de la misma manera. 

Todo esto no es nada más que para decir que familiarizarte con los traductores de los libros que lees puede ser algo muy sano y positivo que enriquecerá tu mundo como lector. Además, en el caso de El origen de las especies, la historia sobre las distintas versiones que hubo del libro, así como la de las traducciones que se hicieron antes, ayudan a contextualizar mucho mejor y a despertar el apetito por un libro al que la categoría de clásico quizás le resulte insuficiente, o por lo menos incompleta, ya que se trata de una obra que se encuentra junto a esas pocas escogidas que cambiaron para siempre nuestra forma de entender el mundo. Es un libro que hoy, gracias al impresionante trabajo de Dulcinea Otero-Piñeiro, es mucho más asequible para todo tipo de públicos. Y con todo, comprendo que sigue siendo una de esas cimas altas que sin duda imponen. Por eso antes de nada, os invito a que leáis el artículo sobre «El símbolo misterioso de El origen de las especies». Y si finalmente os lanzáis a subir a la cima de esa gran montaña, no solo disfrutaréis de la singular belleza del paisaje, sino que estoy seguro de que esta vez esa segunda pregunta que planteaba al principio no quedará sin responder.

Leer artículo: El símbolo misterioso de El origen de las especies

Cubierta de El origen de las especies publicado por Alianza Editorial






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