¿Habló alguna mujer el día de "I have a dream"?

 

Aunque Coretta Scott King demostraría más tarde lo fundamental que fue el papel de la mujer para que el sufragio universal llegara a Estados Unidos, aquello no quedaba tan claro para el estadounidense de a pie cuando se paraba a mirar la agenda que se preparó para «la Marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad». Un evento multitudinario que tuvo lugar el 28 agosto de 1963 y que marcaría un antes y un después en la lucha por los derechos civiles.

La gran protesta comenzaría y terminaría con canciones interpretadas por mujeres, sin embargo, la agenda del día dejaba bien claro que su participación en los discursos iba a quedar vetada, o casi. En el estudiado programa de 18 puntos se coló un pequeño apartado (el número 5) en el que se homenajearía a las «mujeres negras luchadoras por la libertad», y si dejamos el discurso de Martin Luther King a un lado, ese resquicio fue seguramente el momento más interesante y emocionante de todo aquel día.

Myrlie Evers-Williams (viuda del asesinado Medgar Evers) iba a ser la encargada de presentar la sección, pero entre los nervios y el tráfico, o quizás ambos, no pudo llegar y hubo que dar paso a una de las cosas más temidas cuando te están observando millones de personas: la improvisación. Para añadir a la presión y los nervios, aquello estaba lleno de grandes estrellas de Hollywood como Marlon Brando y Harry Belafonte, cantantes que rompían moldes y electrizaban a los jóvenes como Bob Dylan y Joan Baez, y agentes de seguridad que empujaban con fuerza a todo aquel que no tuviera acreditación para estar en el recinto reservado a los oradores y pudiera poner en peligro el cumplimiento de la apretada agenda.

Fue Daisy Bates quien finalmente tomó la palabra. Una mujer que sufría intensamente las injusticias de la segregación racial en su país y que, como su compañera Rosa Parks, decidió hacer algo al respecto. Daisy Bates fue quien estuvo detrás del gran alboroto que se produjo cuando Orval Faubus dio órdenes a la Guardia Nacional para impedir que estudiantes afroamericanas entraran en un instituto público de la capital de Arkansas. En su discurso Daisy Bates dejó claro que las mujeres no pararían de luchar hasta que todas las personas en la comunidad afroamericana pudieran votar.

Aquel día lleno de emoción no iba a estar falto de contratiempos, ni tampoco de sorpresas como la que dio al tomar la palabra una mujer que no estaba en la agenda oficial y además venía de Francia. Alguien con una vida extraordinaria que había nacido en San Luis (Misuri) y ya de pequeña sufrió el horror de la explosión de una bomba en su casa. Al hacerse mayor dejaría su país para irse a Europa y escandalizar al París de los locos años veinte. En su vida nunca faltaron las emociones fuertes. Con la llegada de la guerra, espiaría a los nazis al servicio de los Aliados y sería condecorada por el gobierno francés. Unos años más tarde, era en su país natal donde había una gran agitación que luchaba por cambiarlo todo, y ella se plantaría delante del micro en una de las mayores protestas que jamás había visto Washington hasta entonces. Su nombre era Josephine Baker.

Pocos podrán imaginar lo que tuvo que suponer para ella estar en el país del que se fue, entre otras cosas, por el rabioso racismo que experimentó de pequeña, vistiendo el uniforme de la Resistencia que tan bien combinaba con su sonrisa radiante. Aunque las palabras con las que comenzó su discurso quizás nos puedan dar una pista: «This is the happiest day of my entire life».

Si Josephine Baker brilló con luz propia, la gran ausente fue Coretta Scott King a quien no dejaron participar en el evento. No se me ocurre mejor frase para Coretta, aunque sea tópica, que “lo importante no es llegar, sino mantenerse”. Tras el asesinato de su marido podría haberse retirado de la vida pública y aun así habría sido honrada y reverenciada hasta el final de sus días. Pero el compromiso de Coretta con las causas por las que luchó venía de mucho antes de conocer a Martin y no dejaría de luchar, de hablar y de influir en los presidentes estadounidenses de todos los signos hasta el final de sus días. Coretta aportó un gran dinamismo a la ciudad de Atlanta a través del King Center y logró algo casi inimaginable en el Estados Unidos de los ochenta. A través de insistencia y su liderazgo fue capaz de convencer a Ronald Reagan, que no era precisamente alguien a quien la comunidad afroamericana viera como un amigo. Reagan no solo apoyaba el apartheid en Sudáfrica, sino que tomó medidas especialmente represivas contra la población afroamericana a través de su «Guerra contra las drogas». Coretta logró que ese presidente abiertamente hostil hacia sus intereses, avalara con su firma el día de Martin Luther King, Jr. como un día festivo nacional en Estados Unidos.

¿Habló alguna mujer en la Marcha sobre Washington? Quizás habría que replantearse otra vez la pregunta. En 1964, se ponía fin oficialmente a la segregación los parques públicos, las cafeterías, las fuentes para beber agua, los autobuses, los colegios, las universidades y el mercado laboral y, además, mujeres y hombres afroamericanos no tendrían que enfrentarse a más restricciones a la hora de votar. ¿Gracias a quién? ¿Habrían llegado hasta allí sin mujeres tan extraordinarias como Rosa Parks, Ella Baker, Lena Horne, Pauli Murray, Mahalia Jackson y tantas otras que se sacrificaron sin recibir las halagadoras luces de los focos mediáticos? Ellas sufrieron por igual y odiaban como cualquier otro las consecuencias tan negativas de un sistema racista. Ellas soñaron, actuaron y contribuyeron exactamente igual que ellos a terminar con el sistema de segregación y apartheid que estuvo instalado en Estados Unidos durante casi cien años. Por eso hoy, las voces Daisy Bates y Josephine Baker, aunque se colaran casi de milagro en aquel gran evento histórico, vuelven a sonar alto para que podamos reconsiderar en qué consistió aquel gran sueño.


Fuentes:

Daisy Bates
https://www.youtube.com/watch?v=dq0PHPq8Lis 

Josephine Baker
https://www.youtube.com/watch?v=9pv0QhEyS5c&t=86s

Stanford University
https://kinginstitute.stanford.edu/freedom-black-women-speak-march-washington-jobs-and-freedom

Comentarios

Entradas populares